Crece la violencia política en #Veracruz. #HORALIBRE. La columna de Álvaro Belin Andrade. @HoraLibre.




HORA LIBRE

Álvaro Belin Andrade

Crece la violencia política en Veracruz

Sea por personajes embozados dentro de la administración gubernamental o por grupos políticos poderosos que no han tenido acomodo en ella y, por ello, buscan descarrilarla políticamente, lo cierto es que en Veracruz, en los últimos meses, se está recrudeciendo la violencia, se están aplicando las más acerbas estrategias de linchamiento mediático y se están cometiendo homicidios y atentados contra estudiantes, periodistas y dirigentes populares, cuyos móviles a nadie le quedan claros por lo desproporcionado de la ofensiva.

Luego de los hechos ocurridos en el entorno de los comicios del pasado 6 de junio, cuando varios jóvenes fueron emboscados en un departamento de Xalapa y tundidos a golpes al grado de requerir su hospitalización, y los posteriores atentados con bombas molotov contra viviendas de dirigentes panistas en Veracruz y Boca del Río, la violencia no ha decrecido sino que se ha diversificado y empieza ya a tender sus tentáculos incluso hasta la ciudad de México.

En el caso de la continuada escalada homicida contra periodistas, la estrategia parece buscar que los hechos se escenifiquen en otras jurisdicciones, lo que por un lado pretendería (sin éxito) que la estadística se atribuya a otras entidades y, por otro, que la Fiscalía General del Estado no tenga intervención alguna, más allá de una declaración de apoyo a la autoridad ministerial que le corresponda, evitando con ello el descrédito político que ha rondado a los anteriores casos de periodistas asesinados que no ha logrado esclarecer satisfactoriamente.

Pero los casos se acumulan en el ranking del sexenio que encabeza el gobernador Javier Duarte de Ochoa, sin importar que los cuerpos e, incluso, los asesinatos se cometan fuera de la entidad. Y es que involucran a periodistas que o realizaban sus actividades informativas en nuestro territorio en medios de comunicación con domicilio fiscal en el estado, como Armando Saldaña Morales cuyo cuerpo fue descubierto más allá de la tenue frontera con Oaxaca, o como el caso del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril, asesinado entre el viernes y el sábado, quien se hallaba fuera de Veracruz por haber recibido amenazas e intimidaciones que le hicieron tomar la decisión de trasladar su residencia a la Ciudad de México.

Para colmo, se inauguran en la entidad los atentados contra medios de comunicación, como el ocurrido en Poza Rica contra el modesto periódico Presente, cuyas instalaciones y una unidad usada para perifoneo fueron incendiadas. Hace unas semanas, el propio gobernador Javier Duarte alertó sobre los riesgos que se ciernen sobre los comunicadores de aquella ciudad por la presencia del crimen organizado e, incluso, se atrevió a señalar (posiblemente con los pelos de la burra en la mano) que varios comunicadores estaban peligrosamente aliados a esos grupos. Esperemos que la investigación dé luces al respecto.


Crece la lista de comunicadores asesinados

La lista de comunicadores que han sido desaparecidos o asesinados durante el presente sexenio suma ya 15 nombres. El primero fue Noel López Olguín, reportero de Acayucan, desaparecido el 8 de marzo de 2011 y su cuerpo hallado el 1 de junio del mismo año, supuestamente asesinado por un sicario.
A este caso le siguió una cascada de muertes en el Puerto de Veracruz, cuyas víctimas fueron señaladas por el entonces procurador Reynaldo Escobar Pérez como colaboradoras del crimen organizado: Miguel Ángel López Velasco, conocido como Milo Vela, de Notiver, y su hijo Misael López Solana, fotógrafo de la misma empresa, asesinados por un comando el 20 de junio de 2011 en su propio domicilio, sin que a la fecha se haya aclarado el crimen. El 24 de julio del mismo año se reportaría la desaparición de Yolanda Ordaz de la Cruz, de 48 años, reportera de Notiver, cuyo cuerpo decapitado fue hallado dos días después.

Al año siguiente, el 28 de abril de 2012, en Xalapa, se encontraría –víctima de estrangulamiento en su domicilio– la corresponsal de Proceso, Regina Matínez Pérez, de 48 años, cuyo expediente señala como móviles un robo o crimen pasional.

Unos días después, el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, fueron hallados en bolsas de basura los cuerpos de Guillermo Luna Varela, de 21 años, y Gabriel Huge Córdoba (37 años), ambos fotógrafos de Notiver, junto con Esteban Rodríguez Rodríguez (30 años), reportero del periódico AZ, y Ana Irasema Becerra Jiménez (33 años), empleada administrativa de El Dictamen.

El 14 de junio de 2012 fue encontrado en el centro de Xalapa, a unas cuadras de Palacio de Gobierno, el cuerpo mutilado de Víctor Manuel Báez Chino (46 años), reportero policiaco, quien había desaparecido el día previo.

Dos casos se refieren a desaparecidos: Miguel Morales Estrada (35 años), fotógrafo del Diario de Poza Rica, desapareció el 25 de julio de 2012, y Sergio Landa Rosales, periodista de Diario de Cardel, secuestrado el 26 de noviembre de ese mismo año.

Los casos más recientes son las del reportero del diario Notisur, Gregorio Jiménez de la Cruz (43 años), desaparecido el 6 de febrero de 2014 y su cuerpo encontrado seis días después; Octavio Rojas Hernández, corresponsal del periódico El Buen Tono y asesinado en su casa en Cosolapa, Oaxaca, fronterizo con Veracruz, Moisés Sánchez Cerezo (49 años), director de La Unión, secuestrado el 2 de enero de 2015 y hallado su cuerpo decapitado el 24 de enero, aparentemente mandado a asesinar por Omar Cruz Reyes, alcalde de Medellín; Armando Saldaña Morales (53 años), periodista de la estación La Ke Buena, asesinado el 4 de mayo de este año; su cuerpo fue encontrado con cuatro balazos y señales de tortura en la frontera entre Oaxaca y Veracruz; Juan Mendoza Delgado (46 años), director del portal Escribiendo la verdad, reportado como desaparecido el 1 de junio y su cuerpo, atropellado, fue hallado al día siguiente.

En la mayoría de estos casos las autoridades estatales han evitado hacer coincidir el móvil de sus homicidios con su actividad periodística, ha tratado de asignarles otras ocupaciones, ha inventado móviles de los crímenes como venganzas, tramas pasionales o rencillas pueblerinas, sin haber investigado, o de plano ha evitado involucrarse por haber sucedido en otros estados. 



Los tentáculos llegan al DF

Casi fue cuestión de horas entre que se lanzó la alerta de su no localización y la confirmación de su muerte: con muestras de tortura y maniatado, era parte de un multihomicidio en la Ciudad de México Rubén Espinosa Becerril, fotoperiodista de la agencia AVC, revista Proceso y Cuartoscuro, quien unas semanas atrás había decidido exiliarse en el Distrito Federal por la serie de intimidaciones de que había sido objeto por desconocidos que le perseguían y vigilaban en su domicilio y en sus lugares de trabajo.

Tan verídicos eran sus temores que entre el viernes y el sábado fue objeto, junto con 4 mujeres que compartían un departamento en la colonia Narvarte, en la delegación Benito Juárez, de torturas, golpes y dos balazos que le infringieron sus agresores, cuyas identidades quizá nunca sepamos, aunque algunos señalan que actuaron con la misma efectividad que el grupo que golpeó a los jóvenes en Xalapa días antes de los comicios federales.

No me detengo en los detalles del caso criminal, que han sido prodigados por los medios de comunicación con puntualidad y oportunidad. Solo me gustaría señalar que las cosas empiezan a salirse de control: o fueron elementos del propio gobierno estatal sin autorización ni conocimiento del gobernador Javier Duarte, o fueron enemigos de Duarte que quieren moverle el piso atacando puntos que sobradamente han sido confirmados como las peores caras de su gobierno, en particular, la violencia y los crímenes contra periodistas. 

Junto a Rubén Espinosa fue asesinada Nadia Vera, una activista universitaria que había desplegado un fuerte trabajo militante en Xalapa en el ámbito estudiantil y que organizaba una muestra internacional de video llamada Oftálmica. Oriunda de Comitán, Chiapas, Nadia tuvo la desgracia de estar en el departamento que compartía el fotorreportero en el momento equivocado.



Una reflexión

Lo grave es que esta escalada se recrudecerá conforme se acerquen, uno, la hora de las definiciones dentro del PRI para elegir a su candidato a la gubernatura, y dos, las campañas electorales para la sucesión gubernamental en 2016. 

Y las agresiones no provendrán exclusivamente del gobierno estatal. Aunque en términos generales se atribuye al periodo gubernamental la ocurrencia de los hechos delictivos, mal haríamos en dirigir hacia Duarte, y únicamente a su gobierno, el dedo acusatorio de los homicidios.

Sí debemos acusarlo de ser omiso y de actuar con torpeza y casi de manera suicida a la hora de tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los periodistas amenazados. Pero los peligros provienen de muchos lados y no lograremos detener esta sangría si solo vemos hacia un solo acusado.
 Tampoco, si solo nos exaltamos cuando los hechos han sucedido. Nadie en este y en los anteriores casos ha enfocado sus baterías contra los empresarios mediáticos para los que trabajaban quienes fueron asesinados, esos que hunden a sus reporteros en la miseria y los exponen a las consecuencias de sus acuerdos oscuros o los hacen copartícipes de sus enemistades políticas sin darles la mínima protección pero que, cuando los asesinan, se dicen dolidos porque uno de los suyos cayó en la batalla. Solo hace falta preguntarle a Proceso cuánto apoyo le brinda a sus corresponsales, a quienes explota y desprecia, y si le brindó trabajo y salario a quien debió retirarse de Veracruz por no tener las condiciones de seguridad.

Cuántas veces, quienes hoy se vuelven paladines de los periodistas desaparecidos y asesinados, voltearon a ofrecerles la solidaridad del gremio al que, en cambio, solo han reconocido cuando disfrutan de la entrega de falaces reconocimientos de periodismo, estatales o nacionales, a sus personas. ¿Qué organización ‘de periodistas’ se interesó en Rubén Espinosa y le brindó acompañamiento jurídico, gestoría, apoyo laboral y demanda de seguridad por parte del estado, para evitar que emigrara y garantizar que siguiera con su labor en la ciudad que había elegido para ello?

Decía un gran amigo, y coincido con él: todos somos culpables de su muerte. Unos por omitir su obligación como Estado de garantizar la seguridad de los ciudadanos y, en particular, de los periodistas; otros, los empresarios mediáticos, por fraguar con estado y delincuencia pactos que ponen en riesgo a sus empleados, a quienes someten con hambre y exigencias; unos más, por querer colgarse medallas por tantos colegas muertos a quienes nunca atendieron y, en ocasiones, despreciaron. Otros, porque ni nos preocupamos de sus cuitas y sus angustias.

Yo personalmente sufrí amenazas y pude ver la escasa solidaridad del ‘gremio’. ¿Qué debemos hacer en adelante para protegernos? Esa debería ser una tarea inmediata y prioritaria. No solo salir a marchas al día siguiente de que alguien es asesinado, no, más bien, hacer algo para evitar que sea asesinado.

Mejor aquí le dejo.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | Twitter: @HoraLibre

EL PIOJO, LA PIOJA Y LA PAJA. La columna de Uriel Flores Aguayo. @UrielFA




EL PIOJO, LA PIOJA Y LA PAJA

Uriel Flores Aguayo

Guste o no, se sepa o no y se simpatice o no con el fútbol, es prácticamente imposible abstraerse de los desfiguros del "piojo Herrera"; es obvio que el fútbol, pero sobre todo lo relacionado con la selección nacional, en México ocupa un lugar central de la atención e inquietudes de la población; supongo que no es muy diferente en la mayoría de los países, al tratarse de un deporte de conjunto que suele resultar creativo y apasionante; al tener su propia Copa Mundial, mas torneos regionales de todo tipo entre equipos y selecciones, logra audiencias globales que tienen impacto mediático, económico y social. A mí, en lo particular, me gusta mucho el fútbol.

Los manejos del fútbol profesional en México, es cuestión aparte; está controlado y se usa políticamente por el duopolio televisivo, con preeminencia de Televisa; el peso de los factores económicos suele despertar sospechas y distorsiona de alguna manera la esencia del fútbol, sin embargo es una realidad la importancia que tiene para mucha gente, millones: tan solo la final de la copa de oro fue vista en televisión por más de diez millones de mexicanos. Es confuso y limitado, a mi juicio, decir que se trata de un deporte enajenante. Veo otros rasgos en verdad negativos, como la excesiva comercialización, las imposiciones de horarios de las televisoras y un esquema de sueldos desproporcionado, artificial  y fuera del mercado. Por supuesto, como lo vemos en nuestro equipo tiburones rojos, se intentan manipulaciones de corte político para uso de personajes y partidos, en especial el PRI; recordemos la reciente ocurrencia electorera de vestir de verde a los tiburones ROJOS.

La designación del piojo Herrera, como entrenador nacional, tenía la clara huella de Televisa, pero fue aceptada por los dueños de los equipos de fútbol; en realidad no tenía mayores méritos, sin embargo llegaba en una situación critica para la selección y mostraba arrojo. Siempre lo vi como un motivador, cuate de sus convocados y un entrenador de medio pelo; de hecho, había estado al frente de los Tiburones con resultados desastrosos. Pero así como el, los demás entrenadores son colocados independientemente de sus resultados por promotores y representantes.

El fútbol profesional de México es un sistema total, no muy diferente al sistema político y económico que nos rige; es un gran negocio particular con líneas confusas de entrelazamiento con sectores públicos. Ese sistema cuenta con el sustento formidable del duopolio televisivo que siempre pondrá por delante su afán de lucro; se dice que si la selección no hubiera ganado la copa de oro, al estar impedida - en ese caso - para competir por la copa confederaciones, el duopolio perdería cincuenta millones de dólares en publicidad. En ese mar de dinero es muy difícil mantener la transparencia y la honestidad a la hora de tomar desiciones claves: como designar sedes de campeonatos, nombrar árbitros de juegos definitivos, regular la multipropiedad, respetar la dignidad de los jugadores, etc.

Debiera ser motivo de atención la política salarial en el fútbol de primera división, cuando se habla de cantidades tan exageradas se entra a los terrenos de la irrealidad; no hay correspondencia en el nivel de nuestra economía con los salarios que devengan muchos jugadores y entrenadores. Alguna razón debe haber para aparentar bonanza en el fútbol mientras la economía nacional da de tumbos; no existe coherencia entre el nivel de nuestra economía y los contratos del fútbol. De entrada, es una fantasía que jala hacia arriba los precios de las entradas, la publicidad y los derechos televisivos; somos los ciudadanos, estemos o no en los estadios, quienes terminamos pagando estas excentricidades para que algunos personajes dominen la escena pública y proyecten buena imagen.

El piojo  Herrera, es una muestra de lo que no se debe hacer: mercantilismo desproporcionado, uso partidista, protagonismo verborreico, pérdida de control y estrategias limitadas. Su arrojó le abrió caminos, mientras que su inmadurez y mal carácter se los cerraron. Saber lo que ganó el piojo en dos años, entre publicidad y la selección, que son 130 millones de pesos, debe llevar a preguntarnos sobre los manejos de la selección. Esos pagos están muy por arriba de ingresos de altos ejecutivos. Finalmente, el comportamiento porril del piojo no creo sea muy distinto a los de capas sociales privilegiadas.

Con el auxilio de las redes sociales, los ciudadanos futboleros deben tener más protagonismo, participando en foros, exigiendo transparencia en todo e impulsando la democratización de las estructuras directivas del fútbol. Ese es el verdadero debate, mucho más allá de las circunstancias que motivaron la salida del piojo, quien siempre fue perfectamente prescindible. Nuestro fútbol está urgido de cambios, ya no debe seguir siendo el aparador legítimamente del duopolio, su desarrollo debe estar muy lejos de cualquier interés particular; es y debe seguir siendo una plataforma para la convivencia familiar y  el ejemplo a niños y jóvenes.

ufa.1959@gmail.com

Recadito: Los troncos, los mini broncos y los listos deben decirnos cual es su proyecto; para rollos ya estuvo bien.

* Piojosidades. #AlEstiloMathey. La columna de Gustavo cadena Mathey.


Al Estilo Mathey

* Piojosidades

Gustavo CADENA MATHEY

Buen día apreciado lector:
Como usted sabe, en el transcurso de nuestra vida poco a poco nos vamos adentrando en diversas aficiones personales como pueden ser salir con los amigos, leer, aprender idiomas, viajar, escuchar música, practicar deportes, ver televisión y otras que no son muy recomendables.

Precisamente esa de la tele, desde que se apareció creo que la trae todo el mundo y junto con ella, millones nos aficionamos a ver en ella el futbol comercial.

Por eso no resulta sorprendente pero sí admirable, la profusión del espacio que acaba de impulsar una de esas empresas a la supuesta agresión del ex entrenador de la selección mexicana a un comentador, de la que no hay video rotundo y que bien puede equipararse a las simulaciones de faltas que hacen los futbolistas en la cancha, tratando de impresionar al árbitro para que marque penalty.

Pues bien, en aras de la libertad de expresión, tan lo consiguieron, que no solo el arbitrario (sí, el arbitrario) marcó penalty, sino que el “agresor” fue echado de la cancha.

Mientras tanto “los agredidos” se seguirán riendo y mofando no solo de los árbitros, entrenadores, jugadores y público que enfocan las cámaras, sobre todo mujeres y niños. ¡Qué vergüenza!

Siquiera el famoso Piojo demuestra más dignidad al enviar a la empresa carta donde ofrece disculpas al supuesto agredido, “a pesar de haber recibido todo tipo de críticas, ofensas y burlas hacia mi familia y mi persona".

En fin, dónde quedaron aquellos cronistas amenos y decentes como Fernando Marcos, Fernando Luengas, incluso Eduardo Andrade Sánchez que narró deportes por más de ocho años, y otros que escapan a la memoria y sobre todo el maestro Angel Fernández, que llevaban la narración manteniendo el interés del auditorio sin ofender a nadie.

Después de esos “graves” acontecimientos que estuvieron a punto de paralizar al país, no resistí la tentación de abordar el tema y qué mejor con el permiso de mi amigo el misanteco Miguel Molina, tomo parte de lo que acaba de publicar en su Diario de Reportero.

Y es que sobre este escándalo algo se me quedó en la mente que no encajaba, algo que sentí, lo quisieron decir algunos periodistas de la tele, algunos entrenadores pero no podían, para no echarse encima a la bufalada, aunque Carlos Reinoso sí lo dijo al referirse a la vulnerabilidad general que enfrentan, contra la fuerza del micrófono y la pluma.

Escribe Miguel Molina sobre las redes sociales y que bien se ajusta al tema:
“…como cualquier otra persona que use las redes sociales he visto cosas más violentas y más absurdas. He visto crecer la intolerancia, el odio, el insulto, la ignorancia, la mala ortografía, la redacción pésima. Sé que quien no tiene claro lo que piensa no puede expresar con claridad lo que siente.

“En fin. Arturo Uslar Pietri publicó hace sesenta años (en El Universal de Caracas) La lengua sucia, un ensayo que ilustra con brillante precisión lo que está pasando en las redes sociales –y otros medios– de nuestro tiempo. El escritor y periodista venezolano entonces advirtió sin titubeos:

"La palabrota que ensucia la lengua termina por ensuciar el espíritu. Quien habla como un patán, terminará por pensar como un patán y por obrar como un patán. Hay una estrecha e indisoluble relación entre la palabra, el pensamiento y la acción. No se puede pensar limpiamente, ni ejecutar con honradez lo que se expresa en los peores términos soeces (...) Es la palabra lo que crea el clima del pensamiento y las condiciones de la acción".

Contundente, Miguel. Posteriormente le platico sobre otras aficiones.



SOBRESALIENTE


***Con gran éxito inició ayer viernes la temporada julio-diciembre de Falsa crónica de Juana la loca, allí en el Literateatro Huerta, sito en Privada Simón Bolívar No. 5 (Rotonda).

El texto de Miguel Sabido es dirigido por Mercedes Huerta, quien con la maestría profesional que la caracteriza nos comparte el mundo en donde Juana I de Castilla se obsesiona en un matrimonio arreglado por su padre Fernando de Aragón, quien para asegurar que uno de sus nietos se vuelva emperador del mundo, pisotea cualquier moral; de esa manera la reina es atrapada en un juego a capricho en que su padre mueve las piezas -sus hijos- a su antojo y es retado por esa muerte juguetona y atenta a corromper el espíritu de una mujer que busca el amor a costa de todo.

***Por cierto, ya salió la nueva edición de la Revista Análisis Político del abogado y maestro Melitón Morales Domínguez. Anuncia que el próximo siete de agosto celebrará ni más ni menos que 37 años de presencia formando opinión. En la portada aparece la figura del senador José Yunes Zorrilla, con la leyenda: Pepe Yunes vivo, vigente y válido para Veracruz. Felicidades al gran Meli que en enero cumplió años de edad y ya casi alcanza a don Matusalem.

Tenga el lector un muy agradable fin de semana y que nuestros “Tiburones” ganen esta noche en la cancha del León.

gustavocadenamathey@hotmail.com

Daniel Galindo por Luis Velázquez. #Sintacto. La columna de Sergio González Levet. @sglevet




Sin tacto

Por Sergio González Levet

Daniel Galindo por Luis Velázquez

No tiene pierde la entrevista que le ha hecho Luis Velázquez a Daniel Galindo Moreno, el hasta hace poco Secretario del Ayuntamiento de Veracruz, a quien se señaló como uno de los culpables y/o responsables de la derrota que sufriera Anilú Ingram en la pasada elección para diputado federal por el Puerto.
Como el reportero que es y siempre ha sido, el maestro Velázquez le dirigió una andanada de preguntas al exfuncionario municipal, siempre con el olfato puesto en la noticia, en la revelación, en la exclusiva (ah, tan poco buscadas por las nuevas generaciones de ¿comunicadores?).
Y el joven político porteño (32 años apenas y ya una buena hoja de servicios siempre dentro del establo priista, aderezada con varios premios de oratoria) supo aguantar y mantenerse dentro de lo que es el canon para los militantes tricolores: el respeto al liderazgo.
Por eso Luis Velázquez cabecea la entrevista con un “No estoy resentido con Duarte”, y discurre a lo largo del texto con sus intentos de descarrilar la línea de institucionalidad, que el otro nunca pierde.
[Para los jóvenes que aún quieren ser buenos reporteros, este texto del maestro Velázquez es un modelo de cómo se debe hacer una buena entrevista. Los remito a ellos y al público lector a la liga en la que se puede leer el trabajo completo: http://www.blog.expediente.mx/nota/14389/periodico-de-veracruz-portal-de-noticias-veracruz/no-estoy-resentido-con-javier-duarte].
Y de regreso a la nota en sí, tenemos oportunidad de escuchar la versión de Daniel Galindo, uno de los principales afectados por la sospechosa derrota de Anilú, quien afirma que él nunca estuvo en contra de la candidata, y menos que hiciera trabajo en contra de ella entre las bases priistas jarochas.
“Algún día la verdad se impondrá.” -augura Daniel- “El alcalde Ramón Poo, mejor que nadie, sabe que nunca, jamás, hubo una traición de mi parte. Todos estábamos seguros de que Anilú ganaría. Y por eso hubo histeria colectiva, alarma, cuando trascendió su derrota.”
Ahí es cuando asegura: “No estoy resentido. Ni guardo rencor. El rencor envenena el alma. Además, Anilú Ingram tenía un coordinador general de campaña.” […] “Y, en efecto, yo participaba en la campaña; pero como simple asesor electoral’’.
Luis acota que “en la campaña electoral de Anilú, que fue de 60 días, Daniel Galindo era secretario del Ayuntamiento. Y la carga laboral ahí es pesada. Por ejemplo, estar pendiente del alcalde. Estar pendiente de 15 regidores. Estar pendiente de unos 20 funcionarios de confianza. Estar pendiente de la agenda pública.
“Ninguna hora, pues, libre, para armar un complot en contra de Anilú Ingram.
“Ninguna.”
El comentario final de la entrevista tiene que ver con el futuro electoral del entrevistado, y culmino con él también esta entrega:
“Daniel Galindo sueña. Sueña ahora, por ejemplo, con la candidatura priista a diputado local el año entrante.
“—¿Ya habló usted con Javier Duarte?, pues sólo con la bendición de Duarte procede la candidatura a diputado local.
“—No. No lo he buscado. Duarte siempre ha sido muy sincero conmigo. En unos días lo buscaré.”
“—Yo estoy trabajando con la militancia priista. Y si las circunstancias lo permiten, seré. De lo contrario, me sumo para que el PRI gane la gubernatura.”
Twitter: @sglevet
Facebook.com/sglevet

Blog Archive